Las bolas de pelo o tricobezoares son una concreción de pelos y restos de fibras de tamaño variable (desde 1 a 12 cm), y que puede incluir dentro de sí otros constituyentes de la comida: huesos o espinas de pescado.
El gato durante su acicalamiento ingiere pequeñas cantidades de pelo que van depositándose en el estómago y junto con los jugos gástricos y la saliva van formando una bola pegajosa que atrapa restos de comida y todos los demás pelos que se vayan ingiriendo. El movimiento del estómago es el que da la forma redondeada al tricobezoar.
En muchas ocasiones estas bolas son expulsadas mediante el vómito. Si esto no ocurre y estos tricobezoares pasan al tracto gastrointestinal pueden ser eliminados con las heces. Pero, desgraciadamente, en algunas ocasiones y debido a las reabsorciones de líquidos que las heces sufren durante su tránsito por el intestino, las bolas de pelo se hacen más y más duras, quedando adheridas a las paredes del intestino, dando lugar a cuadros obstructivos de extrema gravedad. Este caso debe ser diagnosticado sin demora y tratado mediante cirugía lo más rápidamente posible.
Los gatos de pelo largo y los animales geriátricos están predispuestos a padecerlo. Los primeros debido al mayor tamaño de los pelos y los segundos debido a que tienen mayor facilidad para el estreñimiento y más dificultad para el vómito.
Para prevenirlo hay dos armas fundamentales.
La primera es el cepillado continuo, ya que los pelos "muertos" son los que con más facilidad se desprenden y por tanto serán los que ingiera el gato.
La segunda es la administración de productos denominados malta para gatos, que ayudan a efectuar un tránsito rápido y sin problemas por el tubo digestivo.